¿Cómo usar una lija de agua?
Casi todos han usado alguna vez una lija. Y es que este producto abrasivo es muy útil para realizar trabajos como: terminaciones. Pero ¿sabías que existen lijas al agua y lijas al seco? Las lijas al agua son quizá menos conocidas que las últimas, hoy te enseñamos más sobre ellas y cómo usarlas correctamente.
¿Qué son las lijas de agua?

Igual que las lijas al seco se trata de productos abrasivos que se utilizan para acabados o desbaste de superficies. A diferencia de las anteriores, necesitan entrar en contacto con agua para ser empleados correctamente. Gracias al contacto con el líquido, la vida útil de este abrasivo aumenta, así como su desempeño y se reduce la saturación del material lijado.
¿Cómo se usan las lijas al agua?

Antes de empezar a lijar la superficie deseada, la lija se debe sumergir en agua. Esto es muy útil porque las partículas, al lijar, ya no salen desprendidas en el aire, sino que se mantienen en el abrasivo. Un ligero inconveniente del uso de las lijas al agua es que luego se tendrá que limpiar con cuidado la superficie sobre la que se trabajó, aunque ya existen productos especiales para este fin.
¿Cuándo usar lijas al agua?
Estas lijas son usadas en diferentes sectores. Por ejemplo, en el rubro automotriz es utilizada en la preparación de la chapa desnuda y es preferida, sobre las lijas al seco, al evitar la liberación de partículas en el aire. Otro factor que hace a las lijas al agua las favoritas de la industria automotriz es que ofrecen un pulido más uniforme.

Las lijas al agua preferidas para este sector son: las de 600 para el pulido fino, de 1000 para el pulido final, de 1200 para zonas para repintado, de 1500 para el pulido de capa de pintura y de 2000 para el pulido de laca.
Otros usos que tienen las lijas al agua son: la preparación, alisado y terminaciones de paredes y cielorrasos. También son útiles en el lijado entre mantos de pintura, lijado de superficies como madera blanda, contrachapado, MDF, etc.
Medidas de seguridad para 
Aunque las lijas de agua no liberan partículas de polvo, como sí sucede con las lijas al seco, el peligro de inhalación recae por el tipo de material que se lije con ellas ya que algunos pueden emanar aerosoles.